Historia Del Monasterio
Junto al río Bistrica, bajo las filosas vertientes de la montaña Prokletije, en un lugar pintoresco y boscoso, donde abunda el agua, el Santo Rey Stefan fundó el Monasterio Dečani (Déchani) de Cristo Salvador, la fundación más monumental de la riquísima heredad espiritual y arquitectónica de la dinastía de los Nemanjić. Una parte importante de la memoria histórica y de la identidad espiritual del pueblo serbio se encuentra profundamente arraigada y para siempre preservada en sus paredes de mármol, en sus magníficos frescos y esculturas.
Gracias a numerosos escritos literarios medievales, nosotros sabemos acerca de la vida del Santo Rey, de las propiedades del monasterio, así como de la construcción y organización del Monasterio Dečani. Existen también varios documentos y escritos en serbio, en turco y en otras lenguas, por medio de los cuales, conocemos el destino del monasterio, que ha sido constantemente asaltado y saqueado, pero también ha sido restaurado por medio de donaciones, y a pesar de las difíciles pruebas, sigue siendo un testimonio vivo de la historia sangrienta de los Balcanes.
El fundador del monasterio es San Stefan Uroš III de Dečani, hijo del Santo Rey Milutin y padre del Emperador Dušan. La Iglesia Ortodoxa lo celebra como un gran mártir el 11/24 de noviembre (según el calendario Juliano o Gregoriano, respectivamente). Siendo un niño de diez años fue dado como rehén a los tártaros de Khan Nogal. En su juventud fue privado de la vista y fue aprisionado en el monasterio de Cristo Pantocrátor en Constantinopla, bajo la falsa acusación de querer usurpar el trono de su padre. Entregado a la plegaria, apacible y piadoso, obtuvo la simpatía de los monjes y de los nobles, incluso la del mismo Emperador Andrónico II. Después de siete años, con la mediación de obispos griegos y serbios, su padre se reconcilió con él y le concedió gobernar la provincia de Budimlje (actualmente Montenegro), y en 1322, tras la muerte del Santo Rey Milutin, fue coronado y nombrado Uroš III. Antes de ser coronado se quitó la venda de los ojos y anunció su milagrosa curación, otorgada por San Nicolás el Taumaturgo.
Stefan Uroš III heredó de su padre un gran reino rico en minas de oro y plata, con una agricultura, ganadería y comercio muy desarrollados que gobernó con el agrado de Dios sabia, humana y piadosamente. El Rey devoto se dedicó a hacer muchas obras benéficas, a construir y a decorar los templos de Dios, tanto en su patria como fuera de sus fronteras, en Jerusalén, en Tierra Santa, en Alejandría, en el Sinaí, en Tesalia, en Constantinopla y especialmente en el Monte Santo Athos, donde se encuentra el célebre Monasterio de Hilandar. La culminación de sus obras benéficas fue la construcción del Monasterio Visoki Dečani, razón por la cual más tarde sería llamado Stefan de Dečani.
Visitando muchos y diversos lugares de todo mi territorio, encontré un lugar en las tierras de Hvostno llamado Dečani, … dotado de todo tipo de árboles, es un lugar con muchas varas y muy fértil, con praderas llanas, agua suave y dulce por doquier, aquí brotan grandes manantiales y un río de agua clara irriga este lugar … al occidente lo protegen altas y empinadas montañas, de ahí su aire puro. Al oriente se abre un amplio valle, irrigado por el mismo río. Así es este lugar, por tanto, digno y adecuado para erigir el monasterio. Gregorije Camblak así describe la elección del lugar para establecer la fundación del Rey al pie de la montaña Prokletije, entre Peć, la sede del arzobispado serbio, y Prizren, una de las gloriosas capitales de los Nemanjić. Las propiedades del monasterio eran enormes: comprendían un área geográfica que se extendía desde el río Beli Drim, en el valle de Prizren, en Metohija, hasta las montañas de Komovi, la actual frontera montenegrina y desde la ciudad de Peć hasta el río Valbona en Albania; también poseían propiedades alejadas en Polimlje, Drenica, cerca de Prizren y del río Bojana.
Stefan Uroš III, después de elegir el lugar para construir el monasterio, mandó cercarlo con muros reforzados con torres, la así denominada ciudad monástica, adyacente a las celdas de los monjes y otros edificios del monasterio. Para estos trabajos fue contratado un experto constructor, Djordje junto con sus hermanos Dobroslav y Nikola, mientras que el maestro Fr. Vita y algunos escultores de Kotor construyeron y decoraron los relieves de la iglesia Pantocrátor.
Los testigos de la construcción de Dečani escriben entusiasmados sobre la habilidad con que los maestros tallaban los diversos mármoles, erigiendo las paredes de la iglesia, de tal manera, que era milagroso y glorioso para aquéllos que contemplaban. Esta obra elogiable de Fr. Vita fue inspirada en la arquitectura occidental romano-gótica. Sin embargo, la parte interior de la construcción está hecha, como en las iglesias anteriores, al estilo denominado Raški, totalmente adaptado al culto Ortodoxo. Aquí se aprecia la influencia del Santo Arzobispo Danilo II, el principal consejero real y colaborador de esta empresa. La majestuosidad de la vista externa del templo combinaba con su belleza interna: todo tallado en piedra, oro y otros materiales preciosos. El templo estaba ricamente abastecido de objetos eclesiásticos para los oficios divinos, vasijas de oro y plata, valiosa vestimenta de seda decorada con perlas y otras piedras preciosas. El mismo fundador dijo en una de sus cartas: Comencé a construir el hogar a Nuestro Señor Todopoderoso, y al construirlo, lo decoré con todas las bellezas en su interior y en su exterior.
El Santo Rey de Dečani murió martirizado, su muerte fue repentina y no alcanzó a ver toda la belleza de su obra. En 1331 hubo una repentina rebelión por parte de la nobleza del joven Rey Dušan, quien tenía conocimiento al respecto. El palacio de Nerodimljie fue atacado y el Rey Stefan fue aprisionado en la fortaleza Zvečan y después de dos meses, el 24 de noviembre fue ejecutado por los hombres de Dušan. Los restos del Santo Mártir fueron llevados al Monasterio Dečani, donde se les dio santa sepultura inmediatamente al término de la iglesia en un lugar anteriormente previsto. El joven Rey Dušan se hizo cargo de terminar la obra de su padre, de amueblarla y de decorarla con frescos.
En 1343, el Rey Dušan escribió en un pergamino sobre la milagrosa revelación de santidad de su padre, que emanaba mirón (aceite aromático) de sus reliquias. San Stefan de Dečani, se apareció en visiones al sacristán de la iglesia y al abad, ordenándoles que desenterraran su cuerpo. El arzobispo junto con la Asamblea de Obispos, abrieron su tumba en oración y encontraron las reliquias del Rey intactas y perfumadas. Las santas reliquias fueron depositadas en un relicario frente al iconostasio para que todos las vieran. Muchas personas en desgracia, ciegos, sordomudos, enfermos, especialmente mujeres estériles y personas dementes se acercan con fe y devoción al Santo y reciben curación. Desde entonces, a través de los siglos, hasta el día de hoy, las reliquias del Santo Rey se conservan totalmente intactas frente al iconostasio del templo de Dečani y continúan realizando milagros.
El primer abad de Visoki Dečani, Arsenije, un gran asceta y ermitaño, quien llevaba una vida angelical, se menciona en la vida del Santo Rey de Dečani, y existen frescos con su imagen en el nártex y en el altar de la iglesia de Dečani. La imagen de su discípulo Danilo también figura en el monasterio, en el Canon de Súplicas a San Nicolás. En ese tiempo, el monasterio estaba en la cima de su gloria y de su riqueza. Desgraciadamente, no duró su esplendor original durante todo el siglo, ya que pronto, después de la Batalla de Kosovo (1389), Dečani sufrió grandes daños por los invasores turcos.
La Princesa Milica (más tarde Monja Evgenija) junto con sus hijos, los Príncipes Stefan y Vuk, visitaron el monasterio y lo encontraron en un estado de penurias. La Princesa anotó en sus cartas que aquello en lo que el Santo Fundador del monasterio había puesto tanto esfuerzo… estaba destruido y quemado por los malos ismaelitas (musulmanes). Los Lazarević restauraron todo lo que había sido destruido y le devolvieron al monasterio las propiedades que le habían sido arrebatadas, donándole nuevas. Visoki Dečani, un lugar donde se formaban muchísimos monjes eruditos, no dejó de ser el centro espiritual y cultural de Metohija gracias a los Lazarević y más tarde a los Branković, aún después de la invasión turca.
El monasterio finalmente sucumbió a la dominación turca en 1455, y pasó a ser parte del Imperio Otomano hasta principios del siglo XX. Aunque le fue arrebatada gran parte de sus propiedades, el monasterio conservó importantes privilegios, e incluso, contaba con la simpatía de los sultanes turcos, por lo que, según decretos reales (fermani), los abades tenían un estatus de Latifundistas y de Halcones Reales. Gracias a estos títulos, el monasterio estaba protegido con las leyes del Imperio Otomano y estaba libre de impuestos sobre sus propiedades; el abad, cuando viajaba, tenía derecho a ir custodiado con vigilantes armados. No obstante, el decreto de estas leyes no evitaba los ataques frecuentes de los feudales turcos locales al monasterio, por lo que los monjes de Dečani tenían que hacer esfuerzos extraordinarios diariamente para proteger el monasterio y sus reliquias.
Se tiene conocimiento de las dificultades a las que se enfrentaba la comunidad monástica por medio de numerosos y antiguos documentos serbios y de decretos turcos (fermani) que los abades recibieron de Constantinopla en varias ocasiones, para proteger el monasterio desde finales del siglo XV hasta finales del siglo XIX. Fuentes históricas turcas señalan que en la segunda mitad del siglo XVI, cuando hubo un cambio de población en los pueblos cercanos a Dečani, la violencia se hizo frecuente, así como la usurpación de propiedades. Los serbios islamizados y los inmigrantes albaneses, sin respetar el monasterio cristiano serbio, usurpaban sus propiedades desprotegidas.
Al mismo tiempo, después de la restauración del Patriarcado de Peć, comienza un periodo de actividad en la vida monástica: se adquirieron libros impresos de los oficios litúrgicos, se hizo una gran Cruz para el Iconostasio y la Puerta Real del altar; en ese entonces surgieron las conocidas obras del Monje Longin, quien realizó iconos y escribió poesía eclesiástica.
Las guerras del ejército austriaco contra el turco y las periódicas rebeliones contra los turcos en los Balcanes, regularmente se terminaban con terribles represalias contra los habitantes serbios y con emigraciones de los serbios de Kosovo y Metohja hacia el norte a través de los ríos Sava y Danubio. Las dos mayores emigraciones fueron en 1690 y en 1739. No obstante, ni Visoki Dečani se salvó de los saqueos e incendios, además de que los monjes fueron martirizados y asesinados. Por otro lado, la valiente comunidad monástica, guiada por buenos superiores entregados a Dios y llenos de devoción y amor, continuamente se esforzaba por proteger lo que había heredado de sus primeros fundadores. La devoción al Santo Rey de Dečani se ha mantenido a través del tiempo, incluso, hasta entre los albaneses no Ortodoxos, mediante la fuerza de muchos milagros, de los cuales existen testimonios escritos. San Stefan socorre a los que se encuentran en desgracia, protege al pueblo, protege su edificación y castiga a los agresores.
El comienzo del siglo XIX estuvo lleno de guerras y tumultos en los Bal- canes. El debilitamiento del Imperio Otomano y el refuerzo de medidas represivas por parte de su gobierno hacia los cristianos, se sintió hasta en Dečani: el Metropolita Zaharije fue apresado y varios monjes de Dečani fueron asesinados en 1821. A mediados del siglo XIX, por tanto, la violencia se hizo insoportable. Los monjes de Dečani, en cartas dirigidas a condes serbios y a los zares rusos, imploran desesperadamente que los protejan, tanto de los albaneses como de los agentes católicos austriacos, quienes aprovechando el estado irregular, ofrecieron al monasterio protección y ayuda económica a cambio de aceptar la unión. La guerra serbo-turca (1876-1878) y la fundación de la Liga Albanesa en Prizren (1878) suscitaron nuevas desgracias y terribles levantamientos que diezmaron a la población serbia en las provincias.
La situación internacional, marcada por la rivalidad de Austro-Hungría y Rusia sobre la zona de influencia en la Antigua Serbia y Macedonia, agravaba la situación del pueblo serbio. Ni siquiera los abades y archimandritas como Serafim Ristić, Sava Dečanac o Rafailo Matinac, quienes eran muy competentes, pudieron hacer algo. En el libro de memorias del Monasterio Dečani se encuentran notas como esta: junto al nombre del Hieromonje Visarion – asesinado el 24/12 de 1903 por albaneses; junto al del Hieromonje Rufim – asesinado en Gorioč el 8 de agosto de 1907 por albaneses; al lado de Miloš – asesinado el 10 de noviembre de 1896; junto al de Nikola, en 1905 asesinado. La guerra de los países balcánicos contra Turquía trajo la liberación a Visoki Dečani. El ejército montenegrino, dirigido por el general Janko Vukotić, dispersó las disposiciones albanesas y entró solemnemente al monasterio con el toque de las campanas, el 20 de noviembre de 1912 y se postró ante las reliquias de San Stefan de Dečani.
En la Primera Guerra Mundial, después de ser derrotada la defensa serbia y montenegrina en el otoño de 1915, y de la retirada de las tropas serbias a través de Albania, el Monasterio Dečani, así como otros monasterios en la Antigua Serbia y en Macedonia, fue abandonado a la misericordia del ejército búlgaro. Los soldados búlgaros cargaron todo un coche con objetos preciosos de Dečani y en otro colocaron las reliquias de San Stefan de Dećani con la intención de llevarlas a Bulgaria. Quedó escrito que el coche no se pudo mover más allá de las propiedades del monasterio, por lo cual, las reliquias tuvieron que ser devueltas al monasterio. Los austriacos, quienes sustituyeron a los búlgaros, internaron a monjes rusos que ahí habitaban desde 1903 en un campo de concentración en Hungría, y utilizaron el monasterio como bodega del ejército.
La nueva liberación de Dečani la trajo el Conde serbio Kosta Pećanac con sus voluntarios el 12 de octubre de 1918. Al retomar la administración del monasterio, el nuevo Abad Leontije Ninković dice: Dečani se encontraba totalmente vacío. Las celdas con sus paredes desnudas, los techos tirados y destrozados, los pisos, las puertas y las ventanas rotas, los jardines y los huertos destruidos… El Superior puso en orden el edificio del monasterio y logró que se le restituyera al monasterio parte de las propiedades mediante procesos jurídicos; en 1924 el Rey Aleksandar Karadjordević en una visita, otorgó su patrocinio y protección al monasterio. En el último decenio antes de la II Guerra Mundial se llevaron a cabo grandes labores de restauración. Muchos científicos como Lazar Mirković, Djurdje Vošković y Vladimir Petković realizaron varias investigaciones y escribieron sobre el monasterio.
El primer día de Pascua, el 20 de abril de 1941, el ejército alemán entró al monasterio. Ese mismo mes, los carabineros italianos sustituyeron a los alemanes y se ocuparon de proteger el monasterio de los balistas (albaneses nazis) todo el tiempo que duró la guerra. Al término de la guerra, en la nueva Yugoslavia, el gobierno comunista anticristiano le quitó al monasterio unas 800 hectáreas de tierra fértil y boscosa. En este período, sin embargo, gracias a la perseverancia y a la determinación de los abades, el Archimandrita Makarije Popović y su heredero el Archimandrita Justin Tasić, se mantuvo una vida eclesiástica y con el auspicio de la Institución para la Protección de Monumentos Culturales en Belgrado, se pudo hacer mucho por la recuperación y la renovación de los bienes del monasterio.