El Nártex
Al entrar en el amplio y alto vestíbulo, por una de las tres puertas, el visitante accede apenas al nártex de la iglesia de Dečani. Éste está dividido en tres naves separadas entre sí, con grandes columnas de mármol de más de seis metros. En cuanto entramos a este lugar, quedamos maravillados por la gran cantidad de frescos que nos rodean. Las superficies pintadas en la iglesia de Dečani son tan vastas que no se alcanzan a ver. Todo aquello que en las iglesias serbias y bizantinas se había ido creando y haciendo gradualmente mayor durante decenios, en Dečani se desarrolló de una manera nunca antes
vista en ningún templo serbio ni bizantino; nunca antes se habían manifestado tantos frescos en un sólo lugar, describiendo tan minuciosamente, como aquí, la historia de la salvación. Toda la experiencia del arte bizantino tardío está plasmada en más de mil escenas, clasificadas en 20 ciclos y en miles de figuras individuales.
En la realización de los frescos de la iglesia trabajaron varios pintores alrededor de diez años (1338-1348), ya en forma conjunta o alternada, lo que se refleja en la diversidad de estilos y en la calidad artística. Aunque, no hay ninguna duda en que desde el comienzo de la elaboración de los frescos de la iglesia de Dečani se llevó a cabo un minucioso proyecto sobre el orden de los temas, en forma general e individual y del cual raramente se desviaba. Sólo así se puede explicar la excepcional armonía temática y la unidad de los frescos.
Los pintores, cuyos nombres se ignoran, dominaban perfectamente la técnica de su oficio. Los frescos están bien adheridos a la base, sus colores son duraderos y han conservado su intensidad y frescura a pesar del paso de los siglos. La decoración opulenta de los espacios interiores de la iglesia contribuyó a la utilización de costosos materiales de pintura; en muchos frescos aún se aprecian vestigios de oro en las aureolas y en la vestimenta, también fue utilizado el muy costoso azul azurita.








